diciembre 28, 2018

Historia *

El sistema Psicom fue desarrollado a partir de los años ’70, cuando en el mundo se intentaba reemplazar la Educación Física con la psicomotricidad y con otros sistemas que asignaban competencias diversas al termino “MOVIMIENTO”.

En aquellos años, de hecho, a partir del análisis de autores rusos y franceses, entendí que el lenguaje simbólico y analógico, asociados a sistemas mnésicos, representaban la llave para transformaciones importantes en el mundo de la Educación Física.

Desde entonces he elaborado distintos modelos, que fueron publicados en períodos diversos, como “Sequential Moving”, “Silabario Motor”, “Alfabeto del movimiento” y “Método analógico simbólico”, tentativas que he siempre considerado fundamentales y diferentes en lo que respecta a la manera común de entender la educación motora. Lejanos de las corrientes del pensamiento habituales de aquellos años, estos intentos creo que no han sido apreciados en la justa medida.

A finales del siglo XX, decidí retomar mis estudios sobre los procedimientos mnésicos y los lenguajes simbólicos y analógicos, profundizándo una investigación cuidadosa sobre los circuitos de aprendizaje y de respuesta, ligados a varias características estructurales del cerebro humano.

Al mismo tiempo, la investigación científica (neurociencias mediante), comenzo a reconocer el movimiento como fundamento del desarrollo cognitivo desde 0 a los 11 años de edad. El re-encuentro con mi amigo, el Prof. Quique Edelstein, ha facilitado una primera estructuración de algunas metodologías, recolectadas y publicadas en Argentina como “Sistema SELL mini voley”.

El resultado de nuevas investigaciones sumadas a la colaboración del Prof. Massimo Sciuto produjeron las 8 metodologías Psicom, que utilizan el movimiento para desarrollar unidades educativas modulares, cuyos contenidos, sirviéndose del movimiento, toman cuenta también del modelo de las 8 inteligencias de Gardner.

Dichas unidades se distinguen de la enseñanza curricular, que tiene un fundamento preceptivo y establecen en el niño las bases para “saber cómo hacerlo solo”, además de permitirle desarrollar correlaciones fundamentales entre su propia inteligencia y otras posibilidades de su mente, en un contexto socio-pedagógico mucho mas calificado.

Sede de la Fundación Carmelo Pittera.

Carmelo Pittera y Massimo Sciuto.

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